Recuerdo perfectamente que tenía 14 años, y a esa edad se tienen los cojones tan grandes que tienes que usar calzoncillos tres tallas mayor.
Era hora de pretecnología, una de mis asignaturas favoritas, puesto que he sacado el gen paterno tipo McGyver, y serían eso de las 12.30 h de la mañana.
Esteban, el profesor llegó tarde a la clase y llego en mal estado, alcoholicamente hablando, llevaba unas copas de más, y no creo que viniera de la fiesta de Blas.
Según entró en la clase empezó a soltar barbaridades por la boca y a mandarnos una serie de actividades un tanto exageradas, pero bueno que teníamos que acatar, hasta que le dio un golpe a un compañero, momento en el cual 4 de nosotros nos levantamos con cara de pocos amigos. Nos amenazó con suspendernos como no le hicieramos caso e incluso nos zarandeó, pero lo que me infló las pelotas a punto de reventar fue la frase "porque os debería dar una hostia a cada uno y veríais las cosas de otra forma", la vena del cuello se me hinchó y mi sangre hervía.
No pensé nada y me encaré a él diciéndole "si tienes cojones me levantas la mano" Lo hizo pero recapacitó cuando puse la coletilla "recuerda que soy menor y que sólo tengo 14 años pero unos cojones que me rozan" Su mirada me quemaba.
Me di la vuelta y dispuse a recoger mis cosas. No pensaba estar ni un sólo minuto en la clase con tremendo elemento. Me grita que que coño hago y me agarra del brazo, posiblemente intentando impedir que me marchara porque sabía la que le podía caer. Me solté de su mano y salí con paso firme hacia la sala de profesores, donde sabía que estaba el director. Mis piernas temblaban más que los cimientos de las casas de San Francisco en 1906. Paco, el director, se quedó con la boca abierta al contarle lo sucedido y lo mandó a llamar a la oficina, mientras que a mi me dijo que me quedara en la sala de profesores. Al cabo de una hora fui a mi siguiente clase, en éste caso de Ingles, y recuerdo que no le hice ni puto caso a la profesora, puesto que mi cabeza estaba en otro lado.
Al día siguiente llega un comunicado informando del cese permanente de Esteban, no sólo como profesor del centro, sino en su vida como educador. Esteban había renunciado a la posibilidad de seguir impartiendo clase en otros centros y nos pedía disculpas, aunque nunca sabré si las disculpas las daba él o era pura burocracia de papeleo.
A los 3 años, y ya estudiando FP me entero que Esteban se había suicidado al año de pasar aquello. Según me contaron, antes del incidente, su mujer lo había dejado, y se había dado a la bebida, y claro, en cierta parte perdió su trabajo por mi culpa. Evidentemente yo actué mal, muy mal, puesto que la violencia no genera más que violencia, pero ¿y si no lo hubiera hecho? ¿y si le hubiera pegado a alguno de mis compañeros? No lo sé y ya nunca lo sabré, pero me queda una cosa claro y es que los problemas de tu vida acaban donde empieza tu puesto de trabajo y tu trabajo acaba donde empieza tu vida, y si no estás en condiciones de trabajar no lo hagas.
Dedicada a Esteban

El profesor es quién obró mal, y la gente cercana a él que permitía aquello, también. No creo que debas culparte de ninguna forma por aquello. Ni si quiera por plantarle cara. Tenías 14 años y estabas viendo cómo un profesor iba a pegar a algún compañero.
Evidentemente no dudo de la culpabilidad del profesor, pero entiende que siempre te queda una duda en la vida. Las preguntas como las que yo me hago tienen su comienzo por saber que en el fondo no era mala persona, y aunque yo con 14 años no lo podía ayudar, si me sirvió como autoayuda para poder reflexionar.